Ya sabemos lo importante que es una limpieza adecuada para cuidar la salud de nuestra piel y ojos. Pero, igualmente, debemos cuidar la higiene de los utensilios que utilizamos en nuestra rutina, especialmente las brochas de maquillaje. Vamos a ver, paso a paso, cómo conseguir que tus brochas queden impecables de una manera rápida y sencilla:

  1. Humedece las brochas con agua.
  2. Utiliza un limpiador con un pH neutro. Puede ser el mismo limpiador que utilizas para  los ojos, por ejemplo.
  3. Masajea suavemente las cerdas haciendo movimientos circulares.
  4. Enjuaga con agua corriente del grifo. Es importante que al hacerlo coloques los pinceles de manera que las cerdas estén hacia abajo. Así evitarás que el agua llegue al pegamento que une los pelos o la fibra con el mango.
  5. Repite los dos pasos anteriores hasta que el agua salga limpia al enjuagarlas.
  6. Seca el exceso de agua con una toalla limpia.
  7. Deja secar, preferiblemente al aire libre, para eliminar el exceso de humedad.

Este proceso es adecuado tanto para las brochas con cerdas de pelo natural como para las de fibra o sintéticas.