Los nutricosméticos son complementos alimenticios enfocados al cuidado de la piel, uñas y pelo. La piel puede ser un reflejo de nuestra salud interna. Una mala nutrición puede apreciarse en la piel volviéndola seca y cuarteada. También puede afectar a las uñas y el pelo volviéndose  frágiles.

Ahora bien, una dieta equilibrada promueve la salud general y, por tanto, la de la piel. Así que, en general, una persona sana con una dieta equilibrada no debería presentar déficit nutricionales. Entonces, ¿es necesario tomar complementos alimenticios? ¿Podrían, los nutricosméticos aportar algún beneficio en la piel de una persona sana?

Reconozco que yo siempre he sido un poco escéptica con este tema. Básicamente porque, por ley, un complemento alimenticio tiene que demostrar su seguridad, pero no su efectividad. No es como los medicamentos que tienen que demostrar su eficacia. Está muy bien que los complementos sean seguros, pero si no demuestran que realmente funcionan… Es más, de muchos lo que se cuestiona es aún más básico: si realmente se absorben y sus activos son capaces de atravesar el intestino y llegar a su lugar de acción. Es decir, hasta ahora han sido muy escasas los nutricosméticos que demuestran que llegan a donde tienen que llegar y que allí aporten algún beneficio.

Sin embargo, los nutricosméticos cada vez despiertan más interés en el campo de la dermatología. Ya que, en el cuidado global de la piel, las actuaciones cosméticas y nutricionales (también con nutricosmética) ayudan a potenciar sus funciones de defensa. Empiezan a haber diferentes estudios que evidencian que la salud cutánea puede verse influenciada tanto desde el exterior como desde el interior.

Además, aún en personas sanas,  pueden darse situaciones de carencia de micronutrientes en periodos de estrés, cambios de temperatura, dietas inadecuadas, envejecimiento…

Enfocados a la salud de la piel, ya se ha demostrado que suplementos con antioxidantes como la vitamina C y E, polifenoles y otros nutrientes mejoran algunos indicadores de salud cutánea y su capacidad protectora frente a agresiones externas como el estrés oxidativo, la contaminación o la radiación solar. Los probioticos vía oral también son otro ejemplo. Es decir, que empiezan a abrirse nuevas vías de estudio en el eje intestino-piel.

El tema de los estudios científicos está lleno de matices y tendría que extenderme muchísimo para explicarlo en profundidad. Pero en resumen, lo que se le pide a los nutricosméticos es que demuestren su eficacia con estudios clínicos en humanos y sobre el producto final.

Aún queda por investigar pero hay laboratorios que despuntan y presentan productos muy interesantes. Por tanto, los nutricosméticos  son una herramienta en el cuidado de la piel que potencia un estilo de vida saludable, con una alimentación equilibrada y un cuidado cosmético adecuado.